Taquicardia o palpitaciones durante el embarazo

Durante el embarazo el volumen sanguíneo del cuerpo de la madre aumenta para satisfacer las necesidades de crecimiento y alimentación del bebé. Este incremento del flujo sanguíneo produce algunos síntomas típicos del embarazo, los más comunes son el dolor de cabeza, las temidas hemorroides, la inflamación de pies y manos, un cansancio generalizado y, a veces, también posibles palpitaciones, taquicardia e incluso desmayos.

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¿Es normal notar palpitaciones durante el embarazo?

Sí, es normal. Es habitual sentir palpitaciones, es decir notar que el corazón va a mil por hora o que se va a salir del pecho, especialmente después de hacer algún esfuerzo o estando tumbada boca arriba. Es normal notar palpitaciones a partir del primer trimestre, y pueden volverse más acentuadas a partir del segundo.

A pesar de ser un síntoma fisiológico normal entre las embarazadas, si se producen muy a menudo o son muy fuertes puede ser una señal de alarma. En este caso, se debería consultarse con el médico, que es quien puede valorar si están dentro de la normalidad o es preciso hacer alguna prueba complementaria.

¿Por qué el corazón va más rápido durante el embarazo?

Durante el embarazo el volumen sanguíneo del organismo aumenta para satisfacer las necesidades de crecimiento y nutrición del bebé. El corazón debe trabajar a marchas forzadas para bombear la cantidad extra de sangre. Llega a bombear hasta un 50% más de sangre que en condiciones normales, por lo que es lógico que también aumente la frecuencia cardíaca, es decir, que se produzcan más latidos por minuto y que el corazón se contraiga con mayor fuerza. Debido a este incremento del flujo sanguíneo se producen algunas molestias típicas del embarazo como palpitaciones y taquicardia.

¿Cómo puede evitarse la taquicardia durante el embarazo?

Cuando aparecen las palpitaciones, lo mejor es relajarse y respirar hondo hasta que pasen. Para prevenir la aparición de las palpitaciones se aconseja no engordar demasiado, hacer ejercicio moderado, practicar técnicas de relajación (yoga, por ejemplo), dormir de lado (no boca arriba), descansar lo suficiente, cuidar la alimentación y llevar una vida tranquila, dentro de lo posible.