Depresión en el embarazo

Se estima que alrededor de 1 de cada 5 mujeres presentan síntomas depresivos a lo largo de la gestión entre los cuales se incluye dificultad de concentración, irritabilidad, falta de interés por hacer cosas, tristeza, sentimiento de vacío o sentimiento de culpa. Estos síntomas depresivos se pueden presentar en cualquier momento del embarazo, sin embargo son mucho más frecuentes en el segundo y tercer trimestre. Cuando estos síntomas se presentan de forma persistente y afectando el funcionamiento del día a día, nos encontraremos ante una depresión mayor que ocurre en 1 de cada 10 mujeres a lo largo del embarazo o el posparto.

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¿Por qué me siento más triste durante el embarazo?

Los síntomas depresivos durante el embarazo aparecen como consecuencia de la combinación de diferentes factores. En primer lugar, las fluctuaciones hormonales que se producen lo largo del embarazo y el posparto pueden alterar la concentración de diferentes substancias que se encuentran en el cerebro (neurotransmisores) que son las encargadas de controlar, entre otras cosas, las emociones. Por otro lado, existen ciertos factores que pueden predisponer a una mujer embarazada a sufrir síntomas depresivos o desarrollar una depresión como tener algún familiar con depresión, problemas de pareja, antecedentes de abortos o embarazos previos con problemas o presentar complicaciones de la gestación actual (amenaza de parto prematuro, malformaciones,..). También existen ciertas situaciones que incrementa la susceptibilidad a padecer estos problemas como la llegada a un país/ciudad nueva de forma reciente, las gestaciones no deseadas o de mujeres sin pareja estable.

¿Qué puedo hacer ante estos síntomas de depresión?

Si los síntomas aparecen de forma ocasional y no afectan a la actividad normal de la mujer embarazada no debemos preocuparnos ya que entran dentro de los cambios de humor propios del embarazo. En el caso de que los síntomas depresivos sean persistentes y/o afecten a la vida diaria es muy importante consultar con el médico ya que podría tratarse de una depresión. En este caso, puede ser necesario aplicar algún tratamiento, ya sea con medicamentos o terapias psicológicas, y realizar un control estricto del embarazo.