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¿Cuál es el número mínimo de ecografías que deben hacerse en un embarazo?

La ecografía es la herramienta fundamental de la medicina maternofetal para valorar el desarrollo del feto y de la embarazada, pero ¿cuántas deben hacerse a lo largo del embarazo normal? Realmente no existe una recomendación única y el número puede variar en diversos países y sistemas sanitarios. Así, mientras en España se hace una cada trimestre, en Suecia sólo una.

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Una o tres ecografías, ¿de qué depende?

Si bien en muchos países se recomienda hacer tres ecografías durante el embarazo, una en cada trimestre de gestación, en algunos países con niveles muy desarrollados de medicina pública el número puede ser inferior. Así, hay otros en los que se hacen dos, y algunos, muy pocos, en los que sólo se hace una, como en Suecia. Pero aunque el número de ecografías mínimo no siempre sea tres como en España –en muchos países desarrollados sólo se hace la primera y la segunda, y en otros sólo la de las 20 semanas–, las tres pueden aportar información.

La razón fundamental para no encontrar un punto único es que es difícil demostrar que una ecografía determinada aporta beneficios, y por este motivo los sistemas que usan de forma más estricta la evidencia científica y razones de coste-beneficio demostrado prefieren hacer las mínimas. Económicamente obviar una sola ecografía permite un gran ahorro para cualquier sistema sanitario, si consideramos las decenas o cientos de miles de embarazos de cualquier país. En todo caso, veamos para qué sirve cada una de las ecografías que se pueden hacer en cada trimestre.

Ecografía de primer trimestre

La primera ecografía del embarazo se hace a las 12 semanas. En los inicios de la ecografía, con una menor definición de la imagen, su función principal era conocer el número de fetos y determinar la edad gestacional –es decir, el momento exacto en el que la mujer se quedó embarazada– y la fecha probable de parto. Con los avances de la medicina fetal, se han incorporado dos grandes utilidades adicionales. En primer lugar, combinada con otras pruebas, la ecografía de primer trimestre permite valorar el riesgo de complicaciones como las alteraciones cromosómicas y la hipertensión del embarazo (o preeclampsia). En segundo lugar, en manos expertas permite descartar un gran número de malformaciones. Por ejemplo, en un centro de alto rendimiento como BCNatal se descartan casi hasta el 70% de las malformaciones. Hace años, cuando sólo servía para conocer el número de fetos, esta primera ecografía no era importante, pero en la actualidad es tan importante como la segunda.

Ecografía de segundo trimestre

La segunda ecografía es la de segundo trimestre, también llamada ecografía morfológica o anatómica. Se realiza entre las 20-22 semanas y sirve para determinar si existen malformaciones fetales. Aunque con la primera ya se descarta un buen número de malformaciones, con esta segunda la tasa de detección de malformaciones llega al 85-90%, siempre, claro, que la exploración esté hecha de acuerdo a protocolos estrictos, en manos expertas y con el equipo adecuado.

Ecografía de tercer trimestre

La tercera, o de tercer trimestre, se realiza entre las 30-34 semanas. Su objetivo fundamental es detectar el crecimiento fetal, aunque también puede servir para detectar anomalías de aparición tardía, que son raras pero no imposibles. Se trata de la ecografía más cuestionada principalmente en países anglosajones y nórdicos donde hay tendencia a no hacerla. La razón, como comentábamos, es que los estudios realizados hace 20 años no pudieron demostrar que hacer esta ecografía redujese ni mortalidad perinatal ni costes.

Estos razonamientos están siendo cuestionados en la actualidad, si consideramos la evidencia científica sobre la importancia de detectar el retraso de crecimiento intrauterino al final del embarazo. Por tanto, es posible que a medio plazo esta tercera ecografía vuela a ser recomendada de forma más unánime, seguramente combinada con otras pruebas para, al igual que sucede en el primer trimestre, poder detectar precozmente complicaciones de gran importancia como retraso de crecimiento o preeclampsia. En todo caso, en aquellos sistemas en los que ya se realiza se ha dejado de cuestionar su uso, y la discusión científica está más en cuál sería el mejor momento de realizarla.

Ecografías adicionales, ¿son necesarias?

Más allá de estas tres ecografías indicadas para todas las embarazadas, ¿se pueden hacer más? La ecografía es una técnica inocua –se ha demostrado que la transmisión de ultrasonidos no puede producir anomalías sobre la madre ni el feto– e indolora. Sin embargo, si no hay riesgo no tiene indicación hacer más de las tres rutinarias. En ese sentido es importante distinguir una ecografía cuando se usa como una exploración que genera un informe clínico, de lo que se hace en muchas consultas donde mediante ecógrafo el especialista permite que los padres oigan el latido del corazón o vean brevemente la cara del feto. Esta es una práctica totalmente aceptable por supuesto, pero no contribuye a aportar datos que se usen en el seguimiento médico del embarazo.

Obviamente, los embarazos de riesgo materno o fetal requieren un mayor control ecográfico. En estos casos, la ecografía es la herramienta fundamental de la medicina materno-fetal sin la cual no sería posible ver el crecimiento del feto, cómo le funciona el corazón o le llega la sangre a distintas partes del organismo, entre otras aplicaciones. En estos casos la ecografía es la forma que tenemos de llegar al feto cuando se convierte en un paciente, y se hacen tantas como sean necesarias.

Por Eduard Gratacós