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La seguridad del parto en casa

El pasado diciembre se generó cierta repercusión porque las guías de práctica clínica británicas NICE concluían que, en el Reino Unido y en un grupo muy concreto de mujeres de “super-bajo” riesgo, intentar el parto en casa es seguro. Analizamos hasta qué punto es cierta esta afirmación y si tiene en cuenta los riesgos de complicaciones infrecuentes. 

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La NICE se basa en un estudio publicado en British Medical Journal (BMJ) en 2011, que reportó riesgos similares en mujeres con parto anterior normal, sin factores de riesgo (menor de 35 años, sin sobrepeso o anemia, entre otros), atendidas por comadronas certificadas y a poca distancia de un hospital. Estas conclusiones han recibido muchas críticas científicas porque ignoran tanto otros estudios como los riesgos de complicaciones muy infrecuentes.

El parto sucede en casa en menos del 1% en la mayoría de países desarrollados, y es un motivo frecuente de controversia. En ocasiones se publican opiniones sobre el tema en las que, con poco rigor, se minimizan los riesgos del parto. El parto es un proceso natural que muchas veces acaba bien, pero no siempre. En todo el mundo, hasta el siglo XX, en al menos uno de cada diez partos fallecía el feto y en uno de cada 100 la madre. A partir de los años 50, con los avances de la medicina y el traslado de los partos a un entorno hospitalario, estas cifras cayeron en picado. Hoy, en el mundo más desarrollado, la mortalidad fetal es menor a 1 en 1000 partos y la materna a 1 en 100.000, aunque en algunas partes de África las cifras históricas son por desgracia todavía actuales. 

Los partos con bajo riesgo de complicaciones pueden ser controlados de forma segura por comadronas. En muchos hospitales se puede tener un parto muy personalizado, y por supuesto con la libertad de escoger, si se desea, una intervención nula que respete totalmente el proceso natural. Pero siempre asegurando un acceso rápido a atención especializada, ya que cualquier parto se puede complicar en minutos.

La seguridad del parto en casa: datos disponibles

Una primera forma de evaluar la seguridad de un parto es la tasa de lesión grave o muerte de bebé. Sucede en pocos casos por mil y requiere grandes estudios para evaluar diferencias. El conjunto de estudios publicados, incluyendo el del BMJ, demuestra que, en conjunto, en gestaciones catalogadas a priori como de bajo riesgo, parir en casa aumenta este probabilidad unas 6 veces. En todos los estudios, un 10-45% de partos iniciados en casa fueron trasladados a un hospital. Los riesgos eran más altos en el primer parto, o ante factores como edad, sobrepeso, o distancia al hospital. La evidencia no es concluyente cuando se analiza por separado el grupo de “super-bajo” riesgo. Así, mientras el estudio mencionado antes sugiere que no, otros recientes con diez veces más casos, entre ellos dos en EE.UU. y otro en Holanda también en BMJ, concluyen que sigue habiendo más probabilidad de lesión grave y/o muerte, entre 2 y 3 veces más.

En segundo lugar, la seguridad se refiere a las complicaciones graves maternas. Se cuentan en tantos por diez mil, y hasta ahora no han podido ser comparadas, dado que se requerirían millones de partos en casa que no existen. Existen descritas un buen número de muertes maternas en casa, por causas objetivamente evitables en un hospital. A pesar de ello, en general se acepta que, en una mujer bien seleccionada como de bajo riesgo y con personal cualificado, el riesgo de muerte intraparto en casa debería ser bajísimo. Pero es imposible que sea igual. Un parto es una situación de estrés, que la mayoría de mujeres jóvenes toleran bien. Pero nadie puede saber con fiabilidad que no tiene un defecto de la coagulación no detectable con tests habituales, o una arritmia cardíaca, que no se habían manifestado pero lo harán en el parto. Es verdad que son casos raros, pero en un hospital se solucionan. En casa pueden acabar en tragedia.

Los datos disponibles son insuficientes para detectar complicaciones raras

Al igual que un parto, un viaje en carretera no es nunca de riesgo cero. Pero hace falta al menos un millón de viajes por carretera para que el cinturón de seguridad evite una muerte. Las muertes de tráfico se cuentan habitualmente por numero de personas, no se suele decir “el cinturón ha reducido 0.0001% la mortalidad”. Hablar en personas facilita entender porqué ganancias estadísticamente “mínimas” son tan importantes. Si los estudios sobre tráfico se hicieran con 10 o 15 mil casos, como muchos sobre parto en casa, nunca se habría podido demostrar, y quizás todavía se discutiría, que el cinturón de seguridad evita muertes. Así, los estudios con partos en casa no tienen poder estadístico para hallar diferencias en complicaciones graves infrecuentes.

El parto suele ir bien, pero es una situación de riesgo siempre

En conclusión, en muchas sociedades modernas, más del 75% de los embarazos cumplen algún criterio que hace que tener un parto en casa sea, simplemente, una imprudencia. Si no es así, el riesgo de un parto en casa no es tan alto, aunque es importante garantizar que realmente se cumplan los criterios de “super-bajo” riesgo (en EE.UU. no fue así en un tercio de partos en casa en 2013) y acceso rápido a un hospital, ya que será necesario en un 10%. En estos casos, el aumento de complicaciones graves respecto al parto hospitalario será muy bajo estadísticamente. Sin embargo, según lo razonado antes, es prácticamente imposible que tal incremento no exista.

El riesgo de muerte o secuelas graves está presente de forma latente en cualquier parto, como lo está cada vez que se coge un coche. Por esta razón, para los responsables sanitarios, la seguridad en el parto es y deberá ser siempre la prioridad absoluta. Una medida irrenunciable para ello es tener la opción de acceder a atención especializada en minutos. Por supuesto, una vez garantizada la seguridad, se debe conseguir la mejor vivencia y confort, pero nunca al revés. Debemos conseguir que el hospital se parezca cada vez más a una casa. Pero una casa nunca será un hospital.

Por Eduard Gratacós