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¿Hay demasiadas cesáreas?

Las estadísticas lo confirman: en muchos países europeos y americanos se ha producido un incremento sostenido del porcentaje de cesáreas. La cuestión es: ¿está este aumento justificado por razones médicas o no? Las explicaciones son múltiples y las conclusiones no son fáciles. Entender algunas consideraciones permite analizar mejor el tema.

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La cesárea, un avance médico que evita muertes

En primer lugar, debemos recordar una vez más que poder parir por cesárea de forma segura es uno de los avances más importantes de la historia de la humanidad. Incluso en países con tasas bajas de cesáreas, al menos un 10% de la población debe su vida a esta intervención. Hasta que no existió la cesárea un parto problemático acababa casi siempre con la muerte del feto, y no pocas veces con la de la madre. Además de proteger al feto, la cesárea evita las posibles lesiones pélvicas de los partos muy dificultosos. Todavía hay áreas en el mundo en donde no hay acceso a una cesárea, lo cual condena a miles de mujeres jóvenes e incluso casi niñas a sufrir graves lesiones en el parto, incontinencia urinaria y fecal de por vida, marginación social y una muerte prematura.

El precio de la cesárea

Pero obviamente, como muchos avances médicos, una cesárea implica también pagar un precio. Se trata de una intervencion quirúrgica, con riesgos maternos muy bajos pero superiores a los de un parto vaginal. Por tanto, la lógica de la buena práctica sanitaria dice que debería realizarse una cesárea sólo cuando es imprescindible (ver blog editor cesareas). La OMS estableció hace unos años una tasa máxima recomendable de cesáreas de un 15% como media para toda la población, que se cita habitualmente por los medios de difusión como referencia. Pero se trata de una referencia que debe matizarse, ya que en algunos entornos por diversas razones es difícil de conseguir. 

El 15% de la OMS, una referencia con matices

El principal factor objetivo que explica los incrementos es el cambio del tipo de población embarazada. Así, la cifra de la OMS es cierta para una población “ideal”, con edad media de 25 años, gestación espontánea, un 1% de gemelares, y sin grandes mezclas étnicas, entre otros. Sin embargo, en gran parte del mundo desarrollado esto ha cambiado. También entre otros, la edad media supera 35 años, hay una alta utilización de reproducción asistida y hasta un 4 -5% de gemelares. Todo ello por definición incrementa la probabilidad de un embarazo y parto más difícil, y por tanto de cesárea. Además, en las áreas del mundo con tasas muy altas, influyen factores subjetivos en dosis variables en cada lugar, pero que siempre se caracterizan por una tolerancia social, y la creencia más o menos generalizada de que la cesárea es cómoda, programable y sobre todo “más segura” (lo cual no es cierto, ver blog editor...). Es un análisis complejo y que escapa a este artículo, pero sí es importante transmitir que se deben evitar las opiniones simplificadoras, ya que, al igual que sucede con la política, las prácticas médicas en muchos entornos desarrollados suelen reflejar a la propia sociedad.

Embarazos de riesgo mínimo

Pero centrémonos en los factores objetivos. Si, como hemos dicho, las poblaciones son diferentes, ¿cómo podemos saber si estamos haciendo las cesáreas que son “necesarias” o no? La mejor forma que tenemos es comparar los embarazos de riesgo “mínimo”, ya que son muy parecidos en todos sitios. Esta definición incluye embarazos espontáneos, únicos, a término, con una edad materna inferior a 35 años, y lógicamente que no presenten complicaciones. En estos casos, la tasa deseable de cesáreas se situaría seguramente entre un 10 y un 15%. Claro, muchas de las lectoras de este blog no se habrán encontrado a sí mismas en esta definición. No se asusten, en muchas sociedades modernas entre el 35-50% de los embarazos no cumplen todas las condiciones de riesgo “mínimo”, pero por supuesto ello no impide que la grandísima mayoría finalizarán felizmente. Pero sí implica una probabilidad más alta de cesárea, que oscilará entre un 20 y un 40% según las circunstancias del embarazo.

Sólo las cesáreas imprescindibles

Por tanto, el objetivo de la buena obstetricia debe ser hacer sólo las cesáreas imprescindibles. El número ideal debe analizarse según el entorno. En muchas sociedades la proporción de embarazos de “riesgo mínimo” se ha reducido en las últimas décadas, por lo que es imposible mantener objetivos de poblaciones “ideales”. Así, en España y Latinoamérica, las recomendaciones de la OMS no se pueden cumplir de forma general por las razones expuestas. Sin embargo, cuando se analizan las cesáreas como hemos explicado, se observa como en muchas zonas se cumplen las recomendaciones. En las que no, deben analizarse bien las causas. Como hemos dicho, muchas veces no son simples y requieren un análisis tanto de las actuaciones médicas como del entorno social y sus demandas.

Por Eduard Gratacós