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Esperar poco tiempo entre embarazos aumenta el riesgo de parto prematuro

Tras un primer hijo, muchos padres se preguntan cuál es el tiempo prudencial que deben esperar para tener el siguiente. En ese sentido, la evidencia científica dice que el tiempo mínimo para tener el siguiente bebé es de 18 meses, y el tiempo máximo, para prevenir las máximas complicaciones, es de cinco años.

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El estrés en el embarazo podría aumentar el riesgo de eczemas y asma en el niño

Según un estudio del Centro Médico Universitario de Hamburg-Eppendorf, en Alemania, el estrés provocado por situaciones como un divorcio, la pérdida del trabajo o el fallecimiento de un ser querido en el embarazo podría estar vinculado con un mayor riesgo de presentar asma o eczemas en el hijo o hija.

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El daño cerebral podría tener otras causas más allá de la falta de oxígeno al nacer

Durante mucho tiempo se creyó que las lesiones cerebrales en los recién nacidos eran resultado de la insuficiencia de oxígeno en el momento del parto. Sin embargo, hoy sabemos que esto no es así en un gran porcentaje de casos. Un nuevo e importante informe de un comité de expertos en obstetricia, pediatría, neurología y medicina maternofetal de EE.UU. refuerza este concepto; muchas condiciones que se producen durante o incluso antes del embarazo pueden conducir a daños neurológico a los bebés a término.

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La alimentación de la embarazada, clave para reducir la prematuridad

Cada vez está más claro que los hábitos alimenticios de la madre pueden afectar directamente a su hijo al nacer. De hecho, según un estudio sueco, las embarazadas que llevan una dieta rica en verduras, aceite de oliva, frutas, pescado, cereales y que fundamentalmente beben agua, tienen menos riesgo de dar a luz antes de tiempo que las que siguen una dieta a base de fast food y bebidas azucaradas.

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El cerebro de la embarazada se prepara para vincularse al bebé

La neuroplasticidad señala la capacidad de nuestro sistema nervioso para adaptarse continuamente a las experiencias vitales. La maternidad es una de ellas y, según investigaciones recientes, extensos cambios cerebrales tanto a nivel funcional como estructural ocurren en el periodo de gestación. El cerebro de las embarazadas se prepara para dar una respuesta emocional más intensa cuando miran al recién nacido.

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