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Evitar el parto prematuro es posible

En España, uno de cada diez niños nace antes de tiempo, una prematuridad que les hace más vulnerables a determinadas enfermedades y situaciones de riesgo. Aunque, en algunos casos, el nacimiento antes de las 37 semanas es inevitable, hoy se sabe que las embarazadas pueden cuidar ciertos aspectos de su día a día para prevenir el riesgo de parto prematuro. Nos lo cuenta Teresa Cobo, especialista en medicina maternofetal de BCNatal.

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La importancia del cuidado prenatal

Dejar de fumar, controlar su peso, corregir la anemia o tomar alimentos ricos en omega 3, son algunas recomendaciones de cuidado prenatal para evitar que el niño nazca antes de tiempo. Nos lo cuenta Teresa Cobo, investigadora del Centro de Medicina Fetal Barcelona (Hospital Clínic-Sant Joan de Déu), especializada en prematuridad.

Para Cobo el tabaco y el consumo de tóxicos (alcohol o drogas) son los principales factores de riesgo evitables del parto pretérmino. “Está demostrado que el tabaco incrementa el riesgo de prematuridad y de bajo peso al nacer –dice Cobo–, así que lo primero que se recomienda a una embarazada es dejar de fumar”. Corregir el bajo peso materno, la extrema delgadez, así como mantener niveles correctos de hierro son otros de los factores a tener en cuenta. “Si se detecta una anemia de forma precoz, se recomienda tomar un suplemento de hierro; pero si los depósitos de este mineral son suficientes no será necesario hasta más adelante”, añade.

La alimentación y la higiene dental también juegan un papel clave en la prevención de la prematuridad. “Es saludable llevar una dieta baja en grasas y rica en ácidos grasos omega 3 (presente en el aceite de oliva y el pescado azul) así como el consumo de frutas y verduras. Y, si existe algún déficit nutricional, se puede optar por suplementos para corregirlos”. En cuanto a enfermedades bucales se refiere, “es recomendable acudir al dentista si sospechamos alguna infección dental ya que, aunque infrecuente, puede, vía sanguínea, ser causa de parto prematuro de origen infeccioso”. Otra infección que debe descartarse es la de orina. Para detectarla, en el primer trimestre del embarazo se practica un cultivo de orina a todas las futuras mamás. “Es muy importante en caso de diagnosticar una infección de orina, aunque no dé síntomas, tratarla con antibióticos ya que reduciremos no sólo el riesgo de pielonefritis o infección de riñón sino también de parto prematuro”, dice Cobo.

Detectar los factores de riesgo

Más allá de los cuidados prenatales que puede hacer la mamá, es esencial una buena evaluación inicial por parte del ginecólogo o la matrona en la primera visita médica del embarazo. “Identificar los factores de riesgo propios de cada paciente a través de su historia clínica permite detectar aquellas mamás con un mayor riesgo de parto prematuro que requerirán de un control del embarazo más exhaustivo”. Los antecedentes que incrementan el riesgo de prematuridad, son:

  • una pérdida fetal previa más allá de las 14 semanas de embarazo
  • un parto prematuro previo de causa espontánea
  • haber sido sometida a una conización, una cirugía que se realiza sobre el cuello uterino en mujeres con lesiones precancerosas
  • o tener malformaciones uterinas como el útero doble o el tabique uterino

Si se detecta alguno de estos factores de riesgo, la mamá pasa a un control del embarazo más estricto en el que el médico realizará otras exploraciones para diagnosticar y tratar otros factores de riesgo relacionados con la prematuridad. En el Hospital Clínic de Barcelona existe una Unidad de Prematuridad, liderada por la Dra. Montse Palacio y en la que Cobo está plenamente implicada, que centraliza el seguimiento de aquellas mamás con un mayor riesgo de parto prematuro. 

Cuando el cuello del útero es más corto

Entre las exploraciones que se realizan a estas mamás está “el comprobar si existen más infecciones, como la vaginosis bacteriana, y si el cuello del útero es más corto de lo normal mediante una ecografía vaginal ya que la identificación y tratamiento precoz en estos casos reduce el riesgo de prematuridad”.

Si la detección de cuello corto permite tomar medidas, seguramente alguien se pregunte: ¿Por qué no se mide el cuello del útero de todas las embarazadas? “Ésta es una controversia muy actual –apunta Cobo–, y muchos hospitales han integrado esta práctica en su protocolo, pero la prevalencia es tan baja –en la población normal eso pasa sólo en 1 o 2 % de los casos, es muy infrecuente– que deberían hacerse muchas ecografías para identificarlos. Además, en la mayoría de partos prematuros, si se mira de manera retrospectiva, a las 20 semanas –que es cuando se suele mirar–, el cuello era largo. Es por ello que en nuestro centro, dice Cobo, a la espera de una mayor evidencia científica sólo está indicado en las pacientes seleccionadas por factores de riesgo”.

Avances en el pronóstico de los prematuros

En España, entre el 7 y el 9% de partos son prematuros, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Una cifra que se ha mantenido bastante invariable en los últimos 30 años, pues hasta hace relativamente poco los esfuerzos médicos se centraban en mejorar las consecuencias de la prematuridad en lugar de prevenirla. Precisamente, lo que sí ha mejorado en este tiempo es el pronóstico de los recién nacidos prematuros. “Antes, muchos niños de 30 semanas morían –explica Cobo–, ahora, gracias a la preparación que se le puede hacer a la madre antes del parto, a través de la administración de corticoides o la neuroprofilaxis y, una vez nacido el bebé, los avances en el manejo postnatal con estrategias de ventilación respiratoria más efectivas hacen que hoy en día, sobrevivan más y tengan menos secuelas”.