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La investigación médica, una esperanza para los bebés prematuros

Cada año nacen en el mundo 15 millones de niños prematuros, es decir, antes de la semana 37 de gestación. De estos, muchos sobreviven, algunos sanos y otros con secuelas más o menos graves, pero 1 millón mueren. Hoy por hoy, la única forma que se conoce para reducir el nacimiento prematuro es alargar el embarazo lo máximo posible. La investigación médica en prematuridad que lleva a cabo Fetal i+D es esencial. 

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La infección del líquido amniótico

Teresa Cobo es una de las investigadoras de Fetal i+D Research Center, un centro de investigación pionero en medicina maternofetal que busca soluciones clínicas basadas en nuevas tecnologías para tratar las complicaciones del embarazo. Cobo, en concreto, estudia una de las causas más comunes de la prematuridad: la infección en el liquido amniótico. "La infección intraamniótica se presenta, la mayor parte de las veces, de forma subclínica, es decir, se manifiesta en mujeres con amenaza de parto prematuro o rotura prematura de membranas sin otros signos clínicos que sugieran una infección como es la fiebre", explica Cobo. La presencia de bacterias en el líquido que rodea al feto genera una respuesta inflamatoria en la placenta que puede provocar contracciones uterinas y acelerar el trabajo de parto, provocando el nacimiento de un niño prematuro, con las consecuencias que para el recién nacido comporta nacer antes.

La amniocentesis, la única prueba (invasiva) para detectar la infección amniótica

Por ahora, el único medio que tienen los médicos para conocer si existe esta infección que desencadenaría el nacimiento de un bebé prematuro es una prueba invasiva: la amniocentesis, es decir, la punción mediante una aguja para extraer el líquido y poder analizarlo. Aunque es una prueba segura, el hecho de que sea un procedimiento invasivo limita su utilización por parte de muchos médicos y su rechazo por parte de algunas mujeres. En este video nos lo cuenta más detalladamente:

En busca de una prueba no invasiva

La línea de investigación que dirige Cobo tiene como objetivo encontrar biomarcadores en muestras no invasivas como el moco cervical o el fluido vaginal que nos permita seleccionar cuál es la población de mayor riesgo, para no tener que hacer la amniocentesis a todas las mujeres sino únicamente a aquellas con una mayor probabilidad de presentar una infección intraamniótica, evitando así los posibles efectos adversos secundarios del procedimiento invasivo. 

La inversión, clave para la investigación de la prematuridad

Para poder hallar este marcador y desarrollar esta prueba no invasiva, el equipo de investigación en Prematuridad está colaborando con otros grupos nacionales e internacionales utilizando tecnologías de alta precisión y desarrollando herramientas diagnósticas que requieren de una gran inversión. Si quieres apoyar esta investigación, cualquier donación individual, por pequeña que sea, abre una puerta a la esperanza para todas aquellas mamás con riesgo de parto prematuro y para sus bebés. ¡Colabora!