el parto

¿Cuánto dura un embarazo?

La mayoría de embarazos acostumbran a durar entre 37 y 40 semanas, sin embargo, una proporción pequeña lo hace más tarde. Entonces, ¿un embarazo no dura realmente 9 meses? No siempre. El límite razonable en un embarazo normal es esperar hasta las 41 semanas. A partir de ahí, existen estudios científicos que demuestran que es más seguro inducir el parto. Si dura menos de 37 semanas, se considera un parto prematuro.

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¿Cuántas semanas puede llegar a durar un embarazo?

Un embarazo podría llegar en casos extremos a durar 44 semanas, pero se considera que estadísticamente a partir de las 41 semanas empieza a incrementarse el riesgo de complicaciones. La razón principal es que la placenta en un momento dado va a empezar a fallar. Aunque en la gran mayoría de embarazos todo está muy bien sincronizado, en ocasiones, por alguna razón, los mecanismos de inicio del parto no ocurren en el mismo tiempo. De esta forma, es posible que no se inicie el parto, pero sí que la placenta empiece a fallar.

A partir de las 41 semanas de embarazo incrementa el riesgo de complicaciones para el feto. ¿La razón principal? La placenta puede fallar en cualquier momento.

¿Cuál es el límite razonable de un embarazo?

En los embarazos normales, se considera que el límite razonable para esperar son las 41 semanas. A partir de ahí, existen estudios científicos que demuestran que es más seguro inducir el parto, dado que se produce un incremento de complicaciones graves en el feto por fallo placentario. En determinadas circunstancias, ese límite es inferior. Por ejemplo, en madres mayores de 40 años, o que presenten una obesidad importante, la duración máxima del embarazo que se considera recomendable son las 40 semanas.

En estas y otras circunstancias, los estudios han demostrado que a partir de las 40 semanas se incrementa el riesgo de complicaciones graves.

Es obligación del médico y del personal sanitario explicar y ofrecer a sus pacientes la mejor conducta a seguir, siempre con la premisa de mejorar los resultados limitando al máximo posibles efectos adversos. Aunque, la decisión final de optar o no por la conducta propuesta, siempre es de la madre y de su pareja. Si los padres no desean finalizar el embarazo en la fecha que sugieren los facultativos, estos le propondrán realizar un seguimiento exhaustivo del bienestar fetal a lo largo de los días siguientes a la fecha recomendada de parto, para descartar así cualquier signo de pérdida del bienestar fetal.

¿Y si dura menos?

Entonces estamos ante un parto prematuro, que es aquel que se produce antes de las 37 semanas. En ese caso los bebés pueden sufrir secuelas, de forma que siempre que se diagnostica en una embarazada amenaza de parto prematuro, se le realiza un estricto control para intentar alargar el embarazo lo máximo posible. Existen diferentes medidas terapéuticas para retardar el nacimiento de un bebé prematuro e incluso algunas recomendaciones preconcepcionales para evitarlo.

Aunque, a veces el parto prematuro es inevitable, la investigación en medicina maternofetal es clave para encontrar un tratamiento adecuado para poder evitarlo, lo explicamos en este artículo.