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Los pujos en el periodo expulsivo

En el periodo expulsivo, la etapa del parto que va desde la dilatación completa (10 cm) hasta la salida del bebé, es cuando hay la mayor actividad de contracciones uterinas, dado que se requiere mucha fuerza para ayudar a salir al bebé. No obstante, con la fuerza del útero no suele ser suficiente y es por ello que este periodo la madre nota la sensación de pujo, es decir, ganas de empujar. Se trata de un mecanismo biológico que permite que la fuerza del útero y la de la pared abdominal de la madre se combinen para poder ayudar a la salida de la cabeza del bebé. 

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Las ganas de empujar

Los pujos o "empujones" del parto tienen un origen reflejo y están provocados por la compresión de la cabeza fetal sobre el suelo pélvico.A pesar de que la madre sienta la necesidad involuntaria de empujar, es posible intentar controlar los pujos para mejorar el desarrollo del parto. Así, la comadrona te indicará que sólo se debe empujar cuando estés en dilatación completa y durante la contracción, para así unir tu fuerza con la del útero. De otra forma se gasta mucha energía sin ningún efecto.

Por otra parte, es habitual “empujar mal”. El pujo para que sea efectivo y útil debe hacerse contrayendo la pared abdominal y haciendo fuerza en dirección descendente. El pujo debe ser intenso y lo más prolongado posible para que sea más eficaz.

Existen dos tipos de pujos

  • El pujo en valsalva, aquel que se realiza bloqueando la respiración tras haber hecho una inspiración profunda
  • El pujo en espiración, que es aquel que se realiza dejando salir el aire mientras realizas el pujo. Aunque en general el pujo en espiración es menos traumático tanto para el suelo pélvico de la mamá como para el bebé, cuando se ha utilizado analgesia peridural suele ser menos eficaz puesto que la madre tiene poca sensación de pujo.

No hay límite de tiempo siempre que haya una buena evolución del descenso del bebé, pero en general se dice que en nulíparas (madres primerizas) dura de 2 a 3 horas y en multíparas 1 o 2 horas si no se ha administrado analgesia peridural. Si se ha administrado analgesia epidural hay que añadir un ahora más.

La salida de la cabeza del bebé

La protección del periné es muy importante antes de que salga la cabeza del bebé. Si se considera que el periné no se distiende bien, especialmente en primíparas, deberá realizarse una episiotomía.

La cabeza del feto debe dejarse que salga lentamente con el fin de evitar una descompresión brusca y protegiendo el periné o la episiotomía en caso de que existiese. Hay que evitar que la paciente realice un pujo fuerte en el momento de salida de la cabeza o los hombros. Posteriormente se tira con fuerza pero lentamente para la salida del tronco. Luego se deja salir primero la cadera anterior por debajo de la sínfisis, lo que se consigue bajando el tronco. La cadera posterior sale levantando el tronco del bebé.