Las visitas médicas durante el embarazo

Con la confirmación del embarazo empieza una carrera de fondo para la futura mamá, que tendrá que ir periódicamente al médico para realizarse un control prenatal, es decir una retahíla de visitas y seguimientos esenciales para conocer el buen desarrollo del embarazo.

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¿Cuál es la frecuencia de las visitas durante el embarazo? ¿Quién me va a visitar?

La primera visita del embarazo se realiza antes de la semana 12 de gestación, preferiblemente sobre la séptima a décima semana. Después de esta primera visita las visitas serán cada 4 o 6 semanas hasta la semana 36 de embarazo, luego cada 2 o 3 semanas hasta la fecha probable de parto. Después de la semana 40 (fecha probable de parto) los controles serán en el centro hospitalario, serán más frecuentes y los realizará un obstetra.

Si tu embarazo es de riesgo bajo o medio el profesional de referencia será la matrona, que será la que te realizará los controles y en el caso de surgir alguna complicación te derivará al obstetra.

¿Cuándo y qué se controla en las visitas del embarazo?

Las visitas del embarazo sirven para ir valorando la evolución de la futura madre y del feto. En la primera visita abrirán tu historia clínica, para ello te realizarán muchas preguntas sobre tus antecedentes personales y familiares, enfermedades que hayas podido tener, alergias, vacunas, antecedentes de otros embarazos, antecedentes familiares, etc. En cada visita te realizarán una exploración física que consistirá en pesarte, medirte la tensión arterial y en algunas visitas te pedirán orina, para controlar las proteínas en orina.

A partir del segundo trimestre también valorarán el estado del feto, mediante auscultación del latido cardiaco y de la altura uterina que permitirá saber si el crecimiento es adecuado. A partir de las 28 semanas de embarazo te realizarán las llamadas maniobras de Leopold que permiten saber como está situado el bebe dentro del útero.

Hacía el final del embarazo cuando se vaya acercando el momento del parto es posible que te realicen un tacto vaginal, para valorar las condiciones del cuello del útero.

Estas visitas se irán acompañando de pruebas complementarias como analíticas y ecografías que permitirán ir controlando la correcta evolución del embarazo.