La contaminación a raíz del caso Volkswagen: ¿qué repercusiones tiene en la salud de la embarazada y del bebé?

El pasado septiembre la estafa de Volkswagen dejó al descubierto las emisiones contaminantes que respiramos, cuyos efectos en la salud son perversos. Pero, ¿hasta qué punto afectan a la salud de la embarazada y del bebé? La evidencia científica es escasa para determinarlo, pero cada vez más investigaciones se dirigen en esa línea. Nos lo cuenta la Dra Gómez-Roig, Jefa de Servicio de Obstetricia y Ginecología de BCNatal.

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¿Qué es el caso Volkswagen?

A mediados del septiembre pasado se hizo pública la violación en las emisiones contaminantes de coches fabricados por Volkswagen. La Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés) revelaba que los vehículos diésel de Volkswagen, y también las marcas Audi, Skoda y Seat del mismo grupo, vendidos entre 2009 y 2015, contaminan de 10 a 40 veces más de lo que las pruebas de laboratorio certificaban. En total, más de 11 millones de coches que eluden las normas de emisiones de la EPA.

¿Cómo nos afecta a la salud?

La contaminación del tráfico rodado afecta a las personas que viven en las grandes ciudades a través de tres contaminantes:

El principal son los óxidos de nitrógeno (también conocidos como NOx), unos contaminantes que hace años que se regulan porque se han relacionado con múltiples efectos negativos en la salud. A corto plazo, pueden producir irritación de las vías aéreas, resultando en síntomas respiratorios. Y en pacientes susceptibles, como las personas que padecen asma, producen un aumento en las visitas a urgencias, por la agudización de crisis asmáticas. A largo plazo, los NOx se han relacionado con enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas, así como con una disminución de la esperanza de vida de la población.

- El NOx puede reaccionar con amoniaco, humedad y otros compuestos formando partículas pequeñas que penetran profundamente en las partes sensibles de los pulmones y pueden causar o empeorar enfermedades respiratorias, tales como el enfisema y la bronquitis, agravar la enfermedad cardíaca existente, lo que lleva a un aumento de los ingresos hospitalarios, y disminuir los años de vida saludable.

- Por otro lado, cuando NOx y compuestos orgánicos volátiles reaccionan en presencia de calor y luz solar se forma el ozono, otro contaminante. Los niños, los ancianos, las personas con enfermedades pulmonares como el asma y las personas que trabajan o realizan ejercicio al aire libre corren el riesgo de efectos adversos por el ozono. Estos incluyen la reducción de la función pulmonar y el aumento de los síntomas respiratorios, así como visitas a urgencias por causas respiratorias, los ingresos hospitalarios y las muertes prematuras.

La OMS, ya en el 2012, declaró que los productos de combustión de los motores diésel son un agente cancerígeno, reconocido en el grupo 1A, es decir, que se sabe con seguridad que producen cáncer de pulmón y vías respiratorias. Lo que, sumado a los riesgos antes mencionados, se traduce en un coste económico para la salud pública de más de 38 millones de euros.

¿Afecta a la salud de la embarazada?

Por el momento no hay estudios con cohortes suficientemente amplias y sin factores de riesgo asociados para poder demostrar la relación causal entre estos contaminantes ambientales y las complicaciones en el embarazo y/o los problemas de salud de los bebés. Sin embargo, vista la envergadura de la problemática ambiental que supone el caso Volkswagen, cada vez son más las investigaciones dirigidas en ese sentido. Según apuntan algunas de ellas, estas pequeñas partículas del ambiente provocadas por la combustión de los vehículos diésel pueden incrementar la inflamación en la placenta durante el embarazo pudiendo provocar bajo peso al nacer, riesgo respiratorios en los niños, un desarrollo cerebral anómalo e incluso incrementar los trastornos de conducta. Veamos qué hay de cierto.

1. Un estudio de la Universidad de Tel Aviv, realizado a más de 210.000 mujeres entre 1997 y 2004, ya señalaba el impacto de la polución, especialmente del ozono, en las embarazadas y lo asociaba con un incremento del riesgo de malformaciones congénitas en el sistema circulatorio y los órganos genitales de sus bebés. Sin embargo, en 2015, un estudio realizado en Barcelona descartaba la relación entre la contaminación y las anomalías congénitas.

2. Ningún estudio ha podido probar tampoco la relación entre la exposición a contaminantes durante el embarazo y el autismo o los trastornos de déficit de atención o hiperactividad. En ese sentido, ni el proyecto ESCAPE, realizado a más de 8.000 niños europeos, que ahondó en la posible asociación entre la exposición a la polución de la embarazada y el autismo, ni un estudio sobre la relación entre el tráfico rodado y los problemas de neurodesarrollo en gemelos suecos, han encontrado conclusiones fehacientes que puedan confirmarlo. Lo que sí se ha podido probar es que la exposición a la polución en la época prenatal del bebé reduce su función pulmonar en su etapa preescolar, según un estudio publicado en Thorax el año pasado.

3. Si nos fijamos en la posible relación de la polución del tráfico con problemas del embarazo como las partos prematuros, el retraso de crecimiento y la hipertensión o preeclampsia, encontramos nuevas pistas. Los resultados de varios meta-analisis, con cohortes amplias de 100.000 mujeres, han confirmado el incremento de las complicaciones hipertensivas del embarazo entre las embarazadas expuestas a elevados niveles de polución, así como un ligero incremento de los partos prematuros.

4. Lo que hasta ahora no se ha podido demostrar por falta de estudios bien realizados metodológicamente es su correlación con el retraso de crecimiento. En ese sentido, BCNatal y su centro de investigación de referencia en salud maternofetal Fetal i+D, pionero en ese ámbito, ha puesto en marcha recientemente el estudio “Ambiente y complicaciones en el embarazo” que medirá la influencia de los tóxicos ambientales en el retraso de crecimiento del feto y otras enfermedades obstétricas.

¿Qué queda por hacer?

Visto que todavía no hay pruebas científicas evidentes sobre los efectos de la contaminación en el embarazo, lo primordial es no alarmarse. Sin embargo, lo sucedido con Volkswagen debería servir para que nos replanteemos ciertas cosas, entre ellas la eliminación del parque de vehículos diésel por su riesgo sobre la salud, la apuesta por otras fuentes energéticas en el sector automovilístico y la importancia de la creación de un órgano legislativo a nivel europeo que regule las empresas del sector de la automoción y mejore las verificaciones y controles de las emisiones de los vehículos por parte de los gobiernos. Debemos exigir mayor responsabilidad a empresas y gobiernos hacia la salud y el medioambiente, pero también a nosotros mismos planteándonos, por ejemplo, si es necesario tener más de un coche por familia.

Por Lola Gómez, Jefa de Servicio de Obstetricia y Ginecología de BCNatal (Hospital Clinic y Sant Joan de Déu de Barcelona).