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El parto instrumentado

El parto ideal es aquel que conocemos como “natural” (técnicamente llamado parto eutócico) y que corresponde a un parto vaginal producido al término del embarazo. Aunque la mayoría de embarazos finalizan de forma natural, en una pequeña proporción la evolución puede no ser la esperada, y se hace necesario disponer de una serie de técnicas y soluciones para evitar problemas para el bebé o la madre.

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El parto instrumentado es aquel que en el momento del expulsivo requiere de la utilización de un instrumento, ya sea ventosa, espátula o fórceps. En la mayoría de partos de bajo riesgo no será necesario un parto instrumentado, pero en conjunto se acepta que para conseguir los niveles actuales de seguridad un 5-10% de los partos pueden requerir este tipo de atención.

¿Cuándo se realiza este tipo de parto?

La utilización de estos instrumentos en el parto se da generalmente en casos con expulsivos muy prolongados, para evitar riesgos para el feto, o en casos en los que el feto no desciende en la posición ideal, por ejemplo debería salir con la nariz apuntando al sacro de la madre y apunta hacia un lado. En estos casos es necesario ayudar a rotar a la cabeza para que pueda salir. Puede ser también necesario un parto instrumentado en casos de patología materna o cualquier situación que contraindique los pujos maternos. Madres con cardiopatías, miopía magna, patología pulmonar o desprendimiento de retina pueden requerir este tipo de parto.

En general, el parto instrumentado es un procedimiento de gran seguridad. Utilizado en manos expertas, no incrementa la presión sobre la cabeza del feto, como se suele creer, y en cambio, sí que se logra, gracias a él, evitar complicaciones graves para el feto y la madre. Es muy importante remarcar que en la actualidad las indicaciones son muy restrictivas. Hoy en día nunca se utiliza una instrumentación para sacar a un feto “que no sale”. Se usa siempre cuando la cabeza del feto ha superados los obstáculos óseos de la pelvis de la madre, es decir para ayudarle en la fase más final, y cuando no tiene que pasar por ningún canal óseo. Si se duda si el feto “pasa o no pasa” por la parte final de canal, sin ninguna duda se hace una cesárea. .

Instrumentos colaboradores del parto

  • Ventosa. Es una pieza de metal, silicona o plástico, en forma de copa que se introduce en la vagina y se coloca sobre la cabeza fetal. Se conecta con una bomba que hace vacío y se tracciona suavemente en cada contracción para ayudar a que el bebé descienda. No sirve para rotar la cabeza, a diferencia del fórceps.
  • Espátulas. Son como dos ramas parecidas al fórceps pero sin agujero, ni estar articuladas, que realizan la función de calzador ayudando al descenso de la cabeza del bebé.
  • Fórceps. Son dos ramas articuladas agujereadas en el centro que se acoplan en la cabeza del bebé y ayudan en el descenso y la rotación si es necesario de la cabeza del bebé.

Sea cual sea el instrumento empleado, en general se aconseja realizar un parto instrumentado bajo anestesia epidural.