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El omega 3 del pescado podría contrarrestar el efecto negativo del mercurio y su daño neurológico en niños

Las autoridades sanitarias llevan años recomendando un consumo frecuente, pero moderado, de pescado y evitar la ingesta de ciertas especies como el atún o el pez espada durante el embarazo y los primeros años de vida del bebé por su alto contenido en mercurio. Pues bien, ahora la ciencia parece que empieza a cuestionarlo.

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¿Afecta el mercurio el desarrollo neurológico de los bebés?

Un estudio, publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition, ha analizado la exposición a este metal procedente del consumo de pescado en 1.535 mujeres embarazadas de Seychelles, seleccionadas a lo largo de 30 años, y en sus hijos hasta los 20 meses de edad. A las gestantes, que comieron durante su embarazo una media de 8,5 peces a la semana, se les midió su nivel de metilmercurio (la forma más común de mercurio orgánico presente en la naturaleza) antes, durante y después de tener a sus bebés, a quienes también se les realizaron pruebas para evaluar su desarrollo neurocognitivo y capacidad motora.

El poder del omega 3

Lo que se observó tras analizar los datos fue que no había ninguna relación entre la exposición a metilmercurio y el desarrollo neurocognitivo de los niños. De hecho, lo que sí se constató fue que los niños de madres con mayores niveles de ácidos grasos omega 3, presentes en el pescado, puntuaron mejor en ciertas pruebas neurológicas. En cambio, aquellos hijos cuyas madres presentaban una concentración en sangre más elevada de ácidos grasos omega 6, presentes en carnes y aceites vegetales como el de soja o el de palma, puntuaron más bajo en test que miden las habilidades motoras.

El pescado: más beneficios que inconvenientes

"Parece que la relación entre los nutrientes del pescado y el mercurio es mucho más compleja de lo que previamente se había pensado", ha señalado el investigador del estudio, Philip Davidson, profesor emérito en la Universidad de Rochester. “Estos resultados indican que un óptimo equilibrio entre las diferentes propiedades inflamatorias de los ácidos grasos puede ser el que promueva un adecuado desarrollo fetal y que estos mecanismos requieren más investigaciones", añade.

Para Edwin van Wijngaarden, coautor de este trabajo, "también es cada vez más claro que los beneficios del consumo de pescado pueden ser mayores, o incluso enmascarar, cualquier potencial efecto adverso del mercurio".

¿Suficiente evidencia científica?

Pero... ¿tiene este estudio suficiente evidencia científica? La seriedad del grupo que ha realizado este estudio junto con la rigurosidad de su metodología son dos de los avales de su teoría, sin embargo ¿es este trabajo suficiente como para cambiar las actuales recomendaciones sobre el consumo de pescado? En España existen 57 notificaciones de alerta europea por contenido de mercurio en el pescado. Y, según un informe de Ecologistas en Acción, se han alcanzado valores de hasta 5,1 miligramos por kilo de pescado congelado en el caso del marrajo, procesado en nuestro país, superando con creces el nivel máximo permitido por la normativa comunitaria, entre un 0,5% y 1 mg/kg de este metal en productos pesqueros.

Pero el trabajo publicado hoy viene a poner sobre la mesa el debate de hasta qué punto la presencia de ese metal daña el desarrollo. "Uno de los mecanismos de neurotoxicidad del mercurio es a través de los procesos inflamatorios y justo el omega 3 tiene propiedades antiinflamatorias. Además, el DHA (un tipo de este ácido graso) es un potente precursor del neurodesarrollo que se transfiere en la lactancia materna", explica Jordi Julvez, investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona (CREAL). Por este motivo, señala, deberían llevarse a cabo más estudios como éste en España, para saber si se pueden extrapolar los resultados a nuestra población.  

Fuente: Pediatrics