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Cuando el embarazo no llega a buen puerto

La mayoría de embarazos van bien, pero en una pequeña proporción de casos, alrededor del 10%, no continúan porque se produce un aborto espontáneo en los primeros meses, algo que genera mucha frustración, especialmente en la madre. Debe tratarse siempre de forma delicada y con la atención que se merece, teniendo en cuenta que sufrir un aborto no implica que se repita en futuras ocasiones.

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La pérdida gestacional, un tema incómodo

En un porcentaje muy inferior, alrededor del 1-2% de los embarazos, nos encontramos con casos de pérdida gestacional más duros, como pueden ser malformaciones fetales, o muerte fetal intrauterina. Estos casos tienen un impacto psicológico muy importante, especialmente en la madre, que ya había formado un vínculo emocional con el bebé. En ocasiones, esta situación es todavía más difícil por producirse después de un período de sufrimiento, tras el diagnóstico de una enfermedad fetal, o un tratamiento que desafortunadamente no ha dado el resultado deseado.

La primera y más clara dificultad que deben afrontar los padres en un momento así es el hecho de que la pérdida gestacional es un tema incómodo para médicos y sociedad. Para muchos médicos se trata de una situación poco confortable y requiere una habituación con el problema. Es fundamental ser atendido por un equipo profesional especializado en este tipo de situaciones. A nivel social y familiar también genera incomodidad y las personas raramente saben como hablar del tema o consolar a los progenitores, lo cual puede agravar el dolor y sensación de soledad de los progenitores.

La importancia de investigar la causa

Desde un punto de vista médico, y a pesar de que probablemente sea la última cosa que desean hacer los padres, es importante completar el estudio. Esclarecer las causas de la pérdida mediante pruebas y/o la realización de una autopsia es fundamental para determinar la causa real. En ocasiones parece muy obvia, por ejemplo en una malformación, pero puede haber otros trastornos genéticos o causas añadidas, y al final es el conjunto de esta información la que permite saber el riesgo de que el problema se repita en un futuro. La reacción normal ante una pérdida es querer dejarlo todo atrás, y que el tiempo pase lo más rápido posible. Pero el tiempo siempre pasará, y en un próximo embarazo necesitaremos esta información. Aunque es poco frecuente, algunas causas de pérdida del embarazo podrían repetirse, y conocerlas de antemano puede ser clave para garantizar un buen resultado. Aunque sea doloroso, hay que cerrar el caso con los especialistas tan allá como sea posible, comentarlo todo lo que sea necesario, y por supuesto conservar bien toda la documentación.

La ayuda psicológica, clave para superarlo

Desde un punto de vista emocional, tanto la madre como el padre deben pasar una situación traumática. Con frecuencia, familia y amigos no son capaces de ayudarlos como necesitan. Al contrario, en ocasiones el desconocimiento y ganas de ayudar hacen utilizar frases como “no os preocupéis, ya lo volveréis a intentar”, que en general acentúan la tristeza de la madre. Se ha producido una pérdida, y debe existir un período de duelo. En este sentido, es bastante recomendable recurrir a ayuda psicológica. Cada caso es distinto, pero concertar por lo menos una sesión con un profesional puede ayudar muchísimo a verbalizar los sentimientos, a tratar ideas que son normales en estos momentos, como por ejemplo la búsqueda de causas o los pensamientos de culpabilidad. Una ayuda profesional ayudará a entender la vivencia y que los pensamientos que sufre sobre todo la madre son normales en esta etapa, y aportará herramientas para afrontarlos con mucha mayor serenidad.

Un tiempo prudencial antes de volver a intentarlo

De cara al futuro, es importante asesorarse bien –con el mismo u otro equipo médico especializado– ante la perspectiva de un nuevo embarazo. Pero es importante dejar pasar un tiempo. En general recomendamos un período de espera antes de probarlo, como mínimo de unos meses. La nueva gestación no debe ser nunca un medio para olvidar lo vivido, sino una nueva experiencia una vez se ha asumido la anterior. En definitiva, en la gran mayoría de casos en los que un embarazo no ha ido bien, el siguiente será normal. Pero es importante completar los estudios necesarios, y pedir ayuda para pasar el duelo, con la idea de que nuestro objetivo, como en cualquier otro duelo de la vida, no es olvidar, si no recordar pero de forma serena, que es lo necesario para continuar y afrontar el futuro de forma adecuada.

Por Eduard Gratacós