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El parto, ¿mejor con o sin peridural?

Hoy en día, un parto de bajo riesgo puede desarrollarse con anestesia peridural y total ausencia de dolor, sin ningún tipo de anestesia, o bien con grados de anestesia intermedios. Cada opción presenta sus ventajas e inconvenientes, pero las tres son seguras en condiciones controladas. Debe ser la madre quien los valore y tome la decisión más adecuada.

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El dolor del parto

El parto duele. Obviamente, miles de millones de mujeres han parido durante la historia de la humanidad sin ningún tipo de anestesia, de la misma manera que otros muchos han sobrellevado enfermedades y heridas de todo tipo sin poder aliviar el dolor. Sin embargo, gracias a los avances médicos hoy podemos eliminar el dolor en casi todas las situaciones. En consecuencia nuestra tolerancia actual al dolor es muy inferior a la de generaciones anteriores. Así, si bien un parto sin anestesia sigue siendo normal en determinadas culturas y áreas del mundo, para las mujeres de una sociedad occidental, cuya exposición al dolor es muy baja, puede llegar a ser una experiencia muy dura sin unas medidas adecuadas. Ahora bien, estas medidas no se limitan a una decisión simple de “peridural sí o no”, si no que pueden variar mucho en cada caso.

En la actualidad un parto de bajo riesgo puede desarrollarse con anestesia peridural y total ausencia de dolor, sin ningún tipo de anestesia, o bien con grados de anestesia intermedios. Cada opción presenta sus ventajas e inconvenientes, pero las tres son igual de válidas y seguras en condiciones controladas. Por tanto, debe ser la madre la que los valore y tome la decisión más adecuada según sus preferencias y circunstancias.

Sin calmantes

El parto sin anestesia requiere una adecuada formación materna previa; saber exactamente lo que pasará y prepararse para ello reduce la ansiedad y favorece el desarrollo del parto. Además, un entorno adecuado, relajante y de mínima intervención, y por supuesto un acompañamiento profesional es también muy importante para asegurar el éxito del parto. Por ejemplo, se ha demostrado que la dilatación en bañera contribuye a la relajación de la madre y mejor progresión del parto, o que la práctica del masaje perineal durante el embarazo puede reducir muchísimo los riesgos de trauma en el periné.

Distintos tipos de anestesia

Si a pesar de todo el parto se vuelve demasiado doloroso, o si se quiere reducir el dolor sin llegar a eliminarlo por completo, existen varios tipos de analgesia con medicación inyectable que ayudan a sobrellevar el dolor de las contracciones. Una alternativa muy satisfactoria también intermedia es el óxido nitroso, históricamente conocido como el “gas de la risa”. Se ha demostrado que reduce el dolor del parto y mejora notablemente la experiencia de la madre.

A pesar de las numerosas combinaciones de medidas intermedias, algunas mamás prefieren, o bien de antemano o durante el parto, eliminar completamente el dolor. La anestesia peridural o epidural se realiza inyectando anestésicos en el espacio peridural de la médula espinal y genera un bloqueo anestésico de la parte inferior del cuerpo. Es una técnica altamente segura, y genera una anestesia tan inmediata y efectiva, como selectiva, por lo que permite los movimientos maternos, existiendo incluso la llamada “walking epidural” con la que la madre puede caminar a pesar de la sedación. La epidural elimina completamente el dolor, pero puede incrementar la duración del expulsivo, la parte final del parto. La relajación total de los músculos de la pelvis puede hacer que los pujos maternos no sean tan efectivos. Esto hace que los partos con peridural requieran con algo más de frecuencia (un 3 a 5%) la utilización de una ventosa para evitar un expulsivo muy largo para el bebé.

Una elección personal

Hoy en día, y con la excepción de cesáreas programadas o situaciones de algo riesgo, es la madre la que decide el tipo de anestesia de su parto. Cada vez hay más madres que les gustaría intentar un parto sin anestesia o con medidas intermedias, especialmente si se trata de su segundo embarazo. En el caso del primer parto, es más frecuente el uso de peridural. En todo caso, como en toda decisión sobre el propio embarazo y parto, lo más importante es disponer de toda la información disponible, y entender que tu caso es solo tuyo. Pretender atribuir beneficios a parir con o sin dolor tiene una nula base científica, por lo que no hay una opción más o menos válida que aquella con la que te sientas más cómoda. En definitiva, es tan respetable querer vivir el parto con el dolor que lo acompaña como aprovechar las posibilidades que la medicina actual nos ofrece para reducirlo o eliminarlo.

Por Eduard Gratacós