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Madurez pulmonar fetal: ¿Qué es y por qué es tan importante?

La pasada semana tuve el honor de presentar el primer test 100% no invasivo que permite medir la madurez de los pulmones del feto con una simple ecografía. Esta tecnología, pionera en el mundo, se basa en una idea original de nuestro equipo de investigación, y supone un gran avance hacia las exploraciones no invasivas en el embarazo. Seguramente su impacto es más fácil de comprender explicando qué es la madurez pulmonar fetal y por qué puede ser tan importante conocerla.

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La madurez pulmonar, crucial en prematuros

Lo primero que un bebé debe hacer perfectamente al nacer es respirar, pero paradójicamente nunca lo ha hecho hasta ese momento. Para ello, los pulmones del feto no sólo deben estar desarrollados como los de un niño, con bronquios y alveolos, si no que necesitan una sustancia que todos tenemos en los pulmones, el surfactante. Es un “jabón” biológico que recubre los minúsculos alveolos por dentro y crea una burbuja que los mantiene abiertos. Sin él, los finísimos alveolos se portan como un globo de papel de fumar, colapsándose sin dejar entrar y salir aire. El feto empieza a fabricar el surfactante desde la mitad del embarazo y suele tener la cantidad suficiente hacia el final.

Cuando hablamos de madurez pulmonar nos referimos al grado de preparación del pulmón para respirar sin ayuda al nacer, lo cual depende en gran medida del surfactante en los alveolos.

La principal causa de ingreso

El feto llega a término con todos los órganos maduros para sobrevivir en el exterior, por lo que la mayoría de gente no debe preocuparse por la madurez pulmonar. Sin embargo, en bebés prematuros, especialmente, pueden existir dificultades respiratorias por falta de madurez pulmonar. Estadísticamente, la probabilidad es lógicamente mayor a más prematuro, pero hasta casi el final del embarazo puede existir un pequeño riesgo. Actualmente, los pediatras disponen de muchísimos medios, entre otros surfactante artificial, que han reducido los problemas respiratorios en prematuros. A pesar de ello, siguen siendo la causa más frecuente de ingreso en UCI pediátrica y de mortalidad en bebés nacidos antes de 39 semanas de embarazo. Aunque, afortunadamente, la grandísima mayoría de casos evolucionan bien, es habitual un ingreso en UCI, un alto nivel de ansiedad en los padres y un elevado coste para la salud pública.

A más información, mejores decisiones

Si un bebé nace a las 40 semanas de embarazo, la madurez pulmonar está prácticamente asegurada. Antes, el momento óptimo de madurez pulmonar varía muchísimo en cada caso. Así, hay bebés de 32 semanas con madurez pulmonar, mientras algunos de 38 semanas todavía no la han conseguido perfectamente.

Por ello, cuando pensamos que un bebé puede nacer prematuro una de las cosas que más nos preocupa es su grado de madurez pulmonar. A veces, no podemos evitar el parto prematuro, sea porque ocurre espontáneamente o porque hay una razón médica de peso. Sin embargo, en otras situaciones podemos decidir: es entonces cuando conocer el riego de madurez pulmonar es clave. Imaginemos, por ejemplo, un embarazo de 36 semanas (8 meses) con un problema moderado pero no muy grave, de hipertensión, diabetes, retención de líquido (edemas), o colestasis, por poner algunos ejemplos. Finalizar antes del término podría ser una opción razonable para evitar riesgos a madre o feto, pero ¿qué riesgo hay de problemas respiratorios? Es obvio que conocer la madurez pulmonar en este caso influirá en la decisión sobre cuándo finalizar el embarazo. Así, si el riesgo es bajo seguiremos con la decisión, mientras que si es alto seguramente la reconsideraremos.

¿Cómo medir la madurez pulmonar? De la amniocentesis a la ecografía

Hasta ahora, el único método para determinar el grado de madurez pulmonar fetal era la extracción de líquido amniótico para un análisis de laboratorio. Es una prueba invasiva con un riesgo bajo, pero existente, y obviamente muy molesta para la madre. Pues bien, con el nuevo test presentado, podemos conocer la madurez pulmonar con una simple ecografía de los pulmones del feto, con igual fiabilidad y en cuestión de minutos. Esta alternativa segura y fiable revolucionará el manejo clínico de numerosas situaciones en las que valoramos finalizar el embarazo, reduciendo ingresos en UCI y ansiedad a los progenitores, y por supuesto dinero a la sanidad pública.

Esta prueba representa un ejemplo de la medicina fetal del futuro, y los avances que vamos a ver en los próximos años, que mejorarán la información con una reducción de la necesidad de “pinchar” al paciente. A ellos se llega gracias a una inversión importante en investigación, que revierte multiplicada en beneficios a la sociedad. La técnica está ya disponible en numerosos centros, entre ellos nuestro Centro de Medicina Fetal, y esperamos que beneficiará hasta un 3% de los embarazos, lo cual sólo en EE.UU. y Europa representa 300 mil embarazadas al año.

Más información: QuantusFLM

Por Eduard Gratacós