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Donar sangre de cordón: un gesto que salva vidas

La donación de sangre de cordón umbilical es una práctica cada vez más extendida a nivel nacional e internacional, aunque aún hay quien desconoce su impacto real. El valor de la sangre de cordón reside en el gran número de células madre que contiene y su menor posibilidad de rechazo por parte del receptor. 

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La sangre de cordón umbilical es muy valiosa por su utilidad en trasplantes en aquellos adultos y niños con enfermedades cuyo único tratamiento es el reemplazo total de sus células sanguíneas enfermas por otras sanas provenientes de un donante compatible. El valor de la sangre de cordón reside en el gran número de células madre que contiene, y en el hecho de que tiene una posibilidad de rechazo por parte del receptor mucho más baja – representa una fuente de tratamiento natural ante enfermedades como leucemias y linfomas.

La extracción, almacenamiento y uso de la sangre de cordón es una realidad normalizada hoy en día en la gran mayoría de hospitales, lo que permite salvar vidas.

Muchas razones para donar

La sangre de cordón se organiza en grandes bancos públicos con la finalidad de disponer de un gran número de donantes potenciales y así maximizar la compatibilidad con un posible receptor. De hecho, existe una gran comunicación entre bancos nacionales e internacionales para ampliar aún más la compatibilidad y facilitar así la búsqueda de donantes independientemente de su procedencia.

Por otro lado, se necesita un gran número de unidades, ya que debido a los criterios de calidad establecidos para la recogida y uso de la sangre de cordón muchas unidades no podrán ser almacenadas o usadas, así que tan sólo un porcentaje muy bajo de la sangre recogida es finalmente conservada; es por esta razón que es importante incentivar la donación de cuantas más unidades mejor.

Un proceso sencillo e indoloro

Dar sangre de cordón no representa ningún esfuerzo para los padres o su recién nacido. Simplemente hace falta firmar una autorización para que, una vez haya nacido el bebé, se recoja la sangre que se queda en la placenta y que el bebé ya no va utilizar; esta sangre es desechada en caso contrario. Es necesario recuperar 100 mililitros, que se recogen de la placenta justo antes de que la madre la expulse. En ningún caso representa un riesgo o molestia para la madre, y, al contrario, le puede dar la satisfacción de pensar que está haciendo algo con lo que se podrá salvar vidas.

En este momento ya son muchos los que han superado sus enfermedades gracias a que alguien dio su sangre de cordón y, realmente, si consideramos la tragedia que una enfermedad como la leucemia supone en un niño, podemos entender la importancia que tiene donar sangre de cordón: es un pequeño gesto que nos permite aprovechar el hecho de dar vida a nuestro hijo o hija para dársela a otros también.

Por Eduard Gratacós