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Las resonancias ayudan a detectar problemas de neurodesarrollo del bebé

Conocer a fondo la estructura del cerebro de un recién nacido es esencial para descartar posibles problemas de aprendizaje del bebé y asegurar su buen desarrollo cognitivo en el futuro. Es por ello que desde el Equipo de Medicina Materno-Fetal del Hospital Clinic de Barcelona practican resonancias magnéticas neonatales durante el primer mes de vida del bebé para poder "estudiar si existe la presencia de alteraciones sutiles en el cerebro del niño, en especial si ha sufrido restricción de crecimiento durante la gestación", nos cuenta la Doctora Magda Sanz, investigadora del centro. La prueba es totalmente gratuita e inofensiva para el bebé. Dura entre 25 y 30 minutos y se realiza sin sedación, durante el sueño natural del pequeño. 

Este estudio es de especial relevancia para aquellos bebés a los que se les detecta retraso de crecimiento en el vientre materno. Algunos de estos casos, que representan el 10% de los embarazos, pueden tener un mayor riesgo de sufrir problemas de neurodesarrollo, por lo que los médicos recomiendan encarecidamente hacer un seguimiento postnatal.

Los resultados de estas resonancias, que permiten ver con mucha precisión les estructuras anatómicas del cerebro del bebé, son muy útiles para la investigación sobre el neurodesarrollo de los bebés, "ya que nos permite ver a los investigadores –explica Sanz– cómo funciona el metabolismo del cerebro y su microestructura y conocer cuáles son las alteraciones cerebrales que se producen de un niño a otro. Esta información es de gran valor para poder identificar y ayudar a estos bebés en riesgo, mejorando su pronóstico y ofreciéndoles las pautas necesarias para poder mejorar."

¿En qué consiste la resonancia magnética?

La resonancia magnética es una técnica no invasiva que se utiliza para obtener información sobre la estructura y composición del cerebro del recién nacido. Esta información es procesada por ordenadores y transformada en imágenes del interior de lo que se ha analizado y así detectar posibles alteraciones. Dada su complejidad es una técnica muy costosa, sin embargo en este caso, el coste de la prueba lo asume el propio centro, por lo que la prueba resulta totalmente gratuita para la familia. 

¿El bebé sufre algún tipo de molestia?

En absoluto. La prueba es totalmente inofensiva para el bebé. Se practica sin sedación, durante el sueño natural del bebé, por eso se recomienda a las mamás que acudan al centro poco antes del momento de la toma de leche para aprovechar así la somnolencia que tienen cuando acaban de comer. Una vez el niño está dormido se le practica la resonancia, que dura unos 25 a 30 minutos. El bebé está monitorizado en todo momento y además la madre o el padre están en la misma sala que el bebé para atenderle rápidamente si en algún momento llorara. El pequeño lleva también una pinza en el dedo, lo que médicamente se llama pulsioxímetro, que sirve para conocer la oxigenación de la sangre del bebé durante la prueba. 

¿Por qué es importante hacerse esta resonancia?

El resultado de esta resonancia magnética, que se envía por correo postal a los padres, permite detectar cualquier alteración o daño cerebral del bebé por sutil que sea. En caso que se encontrara algún daño de este tipo, el médico podría derivar a los padres a algún grupo de riesgo donde seguirá un programa de estimulación precoz y les darán todos los consejos necesarios para mejorar el aprendizaje del niño.