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Gemelos: por qué hay diferentes tipos y por qué es tan importante saberlo

En uno de cada cien embarazos, aproximadamente, se producen de forma espontánea dos, o más, embriones. Los embarazos gemelares (dos fetos) no siempre son iguales. Algunas diferencias son muy conocidas y otras, las más importantes para el embarazo, no tanto. En esencia, clasificamos un embarazo gemelar de dos formas: gemelos idénticos o mellizos, y bicoriales o monocoriales. 

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Gemelos idénticos o mellizos

Esta es la diferencia más conocida popularmente y obviamente la que genera más interés a toda la familia, aunque para la parte médica es normalmente poco o nada relevante. La distinción se origina en la forma en la que se produjo el embarazo múltiple.

  • Dos óvulos en vez de uno: en el momento de la fecundación el ovario libera dos óvulos a la vez. Como el semen del varón contiene millones de espermatozoides, lo normal es que los dos óvulos sean fecundados. Serán dos hermanos completamente diferentes que compartirán su vida uterina, pero no su genética. Por tanto, pueden parecerse un poco o nada, ser del mismo sexo o no. En lenguaje popular se denominan mellizos y en términos médicos gemelos dizigóticos (proceden de dos zigotos, el nombre técnico del embrión en sus primeros días de vida). Constituyen aproximadamente dos tercios de los gemelares.
  • Un óvulo ya fecundado (zigoto) se divide en dos. Se trata de una forma de “clonación natural”, de la que resultan dos seres con la misma composición genética y obviamente el mismo sexo. En lenguaje coloquial conocidos como gemelos idénticos, y en el médico como gemelos monozigóticos, representan un tercio de todos los gemelos. En muchos casos quedan unidos por la placenta, como comentamos a continuación. Afortunadamente sólo en casos rarísimos queda unidos por una parte del cuerpo dando lugar a gemelos siameses.

Gemelos bicoriales y monocoriales

Los gemelos también se clasifican según si comparten o no la placenta. Esta parte, al contrario que la anterior, es muy poco conocida popularmente. Sin embargo, es la información más importante y determinante para un embarazo gemelar. La placenta es el órgano que se conecta al feto por el cordón umbilical y por el cual pasa toda su sangre. Con forma de disco, está “enganchada” a la madre, y permite al feto obtener el oxígeno y nutrientes que necesita. Cuando hay dos fetos, pueden suceder dos situaciones:

  • Gemelos bicoriales: cada gemelo tiene su placenta, por la que circula su propia sangre; son dos sistemas completamente independientes. Todos los gemelos mellizos, y una pequeña parte de los idénticos, son bicoriales; en total unos 4 de cada 5 gemelos.
  • Gemelos monocoriales: la mayoría de los gemelos idénticos quedan unidos por la placenta en el momento de duplicarse el zigoto, y por tanto comparten una parte de ella. Las consecuencias son que los gemelos están conectados y existe siempre paso de sangre de un feto al otro en las dos direcciones.

Por qué es tan importante saber si el embarazo gemelar es monocorial

El hecho de tener una circulación compartida complica un poco las cosas implica unos riesgos para los gemelos. En definitiva, un embarazo monocorial es diferente de un bicorial y debe controlarse de forma diferente. Se pueden producir complicaciones como la transfusión feto-fetal o el retraso de crecimiento intrauterino. También existe un riesgo discretamente aumentado de malformaciones. Afortunadamente, la mayoría de estos embarazos no presentarán complicaciones. Aún cuando existan, en muchos casos hoy en día disponemos de tratamientos avanzados para casi todos los casos, pero para ello es fundamental la detección precoz.

Por tanto, para un control adecuado del embarazo gemelar es fundamental establecer lo más pronto posible el tipo de embarazo, normalmente en la ecografía de primer trimestre. Existe consenso de las sociedades científicas que el embarazo monocorial debe controlarse en un centro con experiencia. Con ello se conseguirá una detección precoz de posibles anomalías fetales y de cualquier complicación. Es esencial y obligatorio un seguimiento cada dos semanas, en el que un centro con experiencia sabrá perfectamente cómo detectar precozmente cualquier problema. Con estas medidas en la actualidad conseguimos que la gran mayoría de los embarazos monocoriales finalicen de forma satisfactoria para sus familias. Como siempre, el mejor tratamiento es el uso del conocimiento más actual, tanto para los médicos como los futuros padres.

Por Eduard Gratacós