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Cesárea: mitos y realidades

Todos hemos oído hablar, ya sea por experiencia propia o ajena, del nacimiento por cesárea. Como sucede en muchos temas relacionados con el embarazo, es habitual que existan creencias y numerosos mitos, que en ocasiones forman parte de la cultura popular. Vamos a comentar algunos de ellos a la luz de la evidencia científica.

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¿Cuándo es inevitable una cesárea?

La cesárea es un procedimiento quirúrgico de extracción del bebé por vía abdominal mediante la realización de un pequeño corte por encima del pubis de la madre. Se trata, pues, de una cirugía, un procedimiento agresivo por definición. Una cirugía siempre debe realizarse para evitar un mal mayor, en este caso un problema grave para el feto y/o la madre. Sin entrar en una clasificación exhaustiva, podríamos resumir de forma muy simple las indicaciones médicas para realizar una cesárea:

• El canal del parto no permite el paso del bebé, que no encaja bien en la pelvis, o porque uno es muy grande o la otra es pequeña. A esta situación la llamamos desproporción pelvifetal. En otras situaciones más raras, la placenta (placenta previa) o el cordón (cordón velamentoso) se encuentran justo sobre el cuello del útero y el paso del feto es imposible o produciría una grave hemorragia.

• El feto no tolera el parto: Si antes o durante del parto se considera que el bebé tiene riesgo de sufrimiento fetal, la cesárea es la alternativa para protegerlo. Imaginemos el parto como una persona que debe cruzar una gran piscina aguantando la respiración un minuto bastantes veces. Si no está en buenas condiciones físicas antes de empezar (cualquier problema fetal o de la placenta), o la travesía dura mucho (un parto demasiado largo), llegará con graves problemas o no llegará al final, y en este caso es mejor sacarla antes.

• El parto podría ser un riesgo para la madre: por que padece algún problema o enfermedad. Es la indicación menos frecuente.

Las tasas de cesárea en el mundo

La OMS recomienda mantener la tasa de cesáreas por debajo del 15%. Sin embargo, conviene recordar que esta es una recomendación ideal, y que no tiene en cuenta la heterogeneidad étnica, el incremento de la edad materna, las técnicas de reproducción asistida y el aumento de gestaciones múltiples que se da en muchas sociedades modernas. Por tanto, sería más lógico considerar un marco más amplio, que según el tipo de población llegaría hasta un 20%.

Aún así, por supuesto existen grandes diferencias entre las tasas de cesáreas. Esto es así por una interpretación variable de las indicaciones médicas. Esta variación se da por un conjunto de causas. Una de las más importantes en la actualidad es la presión médico-legal. Cuando interpretamos una conducta médica tendemos a simplificar y atribuir a los profesionales toda la responsabilidad. Olvidamos que en las decisiones médicas influye mucho la opinión y presión de los usuarios, especialmente en la práctica privada. En los paises hispanoparlantes en general, se da la paradoja que muchas personas que en general criticarían el uso excesivo de cesáreas, en su caso particular ejercen una notable presión sobre médicos y comadromas demandando esta intervención ante la mínima circunstancia. Esta situación es muy infrecuente en sociedades centro- y norte-europeas. Muchas veces los grandes cambios en las tendencias requieren de una mayor educación de todos, profesionales, pero también la sociedad, que es de donde salen los usuarios de la sanidad.

Mitos y realidades de la cesárea

Así, a nivel de opinión pública, existen en muchos de nuestros países corrientes contrapuestas a favor y en contra de la cesárea. Paradójicamente, aunque a nivel mediático parece ser que la presión recae sobre la necesidad de reducir el número de cesáreas, a nivel del caso particular de cada persona, cada vez se pide más lo contrario. Como siempre, ninguna posición extrema es válida. Como hemos dicho al inicio, a continuación comentamos brevemente algunas de las creencias más habituales alrededor de la cesárea, que quizás ayuden a crear mejor la opinión.

• En una cesárea, el niño siempre nace bien. FALSO

La extracción fetal en una cesárea puede ser a veces más difícil que la de un parto. Estadísticamente, el riesgo de que se produzca una hemorragia cerebral existe, con un riesgo que no dista excesivamente del que tiene un parto vaginal. Al contrario de lo que pueda parecer, extraer un niño mediante cesárea no es fácil.

• La cesárea tiene riesgos para madre y feto. CIERTO

Los riesgos en una cesárea son muy bajos, aunque sí es cierto que estadísticamente, la tasa de morbilidad -las complicaciones- es claramente más alta, y (sólo cuando se analizan decenas de miles de casos) la tasa de mortalidad materna es más alta. Aun así, estamos hablando en tantos por cien mil, por lo que no debería ser motivo de alarma extrema. Como comentamos en el punto anterior, también tiene riesgos para el feto.

• Los bebés nacidos por cesárea tienen peor salud. FALSO

Los niños nacidos por cesárea son totalmente normales en su desarrollo. Algunos estudios sugieren un riesgo mayor de alergias y problemas digestivos. Al no cruzar el canal de parto, los niños con cesárea no están expuestos a los gérmenes presentes en la vagina de la madre. Paradójicamente, la flora bacteriana vaginal, al colonizar el sistema digestivo del feto, podría mejorar su flora intestinal y su inmunidad (lo cual tiene relación con las alergias). Pero estos datos deben confirmarse, y en todo caso no constituyen una razón de peso para decidir hacer o no una cesárea que esté indicada.

• Una vez hecha una cesárea todos los embarazos deben ser por cesárea. FALSO

Más del 50% de los siguientes embarazos son por parto vaginal.

• La lactancia es peor en niños nacidos por cesárea. FALSO

La leche tarda más en subir, pero la lactancia es igual independientemente del tipo de parto.

• El vínculo madre-feto es menor tras una cesárea. FALSO

Diversos estudios demuestran que no hay diferencias. Además, se puede favorecer el contacto y que el bebé esté con la madre precozmente.

Por Eduard Gratacós