Comer fruta y verdura en el embarazo protege al feto de la exposición a ciertos químicos
La exposición de la embarazada al humo del tabaco o a unas sustancias tóxicas ambientales llamadas hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), presentes en el aire o en ciertos alimentos, se asocia a un crecimiento prenatal reducido del feto. Sin embargo, un estudio publicado en Environmental Health Perspectives demuestra que las madres embarazadas pueden proteger a sus fetos de esta exposición química incluyendo más frutas y verduras en su dieta. Un hallazgo que vuelve a señalar la importancia de la dieta de la embarazada para un correcto desarrollo del niño.

El impacto prenatal de la exposición química
El estudio, realizado en el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona, y encabezado por Marie Pedersen, buscó específicamente bebés con exposición prenatal a los hidrocarburos policíclicos aromáticos que se relacionan al aumento en la incidencia de depresión, obesidad infantil, ansiedad y síndrome de déficit de atención en niños. Los HPA se liberan en el ambiente cuando los materiales orgánicos no se combustionan por completo, tal como ocurre con el combustible fósil, el tabaco e incluso preparando a la parrilla ciertos alimentos. Pueden ser inhalados o ingeridos.
Para el estudio, los investigadores revisaron datos tomados de 600 recién nacidos en Dinamarca, Reino Unido, España, Grecia y Noruega. Se encontró que las mujeres que comen mayores cantidades de vegetales durante el embarazo –con base en las detalladas encuestas sobre alimentación– crean más protección contra cualquier posible efecto negativo causado por los HPA, que las mujeres que no comen tantos vegetales.

















