Infecciones: ¿y si tengo una infección de orina?
Las infecciones de orina pueden darse a nivel de la vejiga (cistitis), que son las más frecuentes o también pueden presentarse a nivel de uréteres y riñones (pielonefritis). Durante el embarazo, no parece que sea más frecuente la presencia de infecciones urinarias pero sí lo es el hecho de desarrollar una pielonefritis a raíz de una simple cistitis. Todo esto es debido a una mayor dilatación de los uréteres (conductos que llevan la orina de los riñones a la vejiga) y una dificultad en vaciar la vejiga cada vez que se orina. Por lo tanto, es importante que en caso de existir una infección de orina clínica (cistitis) o subclínica (bacteriuria asintomática) se trate con antibiótico para evitar mayores complicaciones.
Hiperémesis gravídica severa
¿Qué sucede si tengo náuseas severas y pérdida de peso?
Las náuseas y vómitos durante el embarazo son frecuentes en el primer trimestre y suelen disminuir de intensidad e incluso desaparecer entre las 12 y las 18 semanas. Existen tratamientos farmacológicos para aliviar estos síntomas, así como medidas dietéticas que pueden hacerlos disminuir: comer frecuentemente en poca cantidad, comer antes de levantarte o por la noche, evitar las comidas con alto contenido en grasa, beber unos dos litros de líquidos repartidos durante todo el día, evitar las situaciones que producen náuseas como ciertos olores, tomar las vitaminas prenatales con la comida o justo antes de ir a dormir, consumir jengibre...
En caso que no mejoren los vómitos y que no se tolere ningún tipo de alimento (ni sólido ni líquido) nos diagnosticarán una hiperémesis gravídica severa, en cuyo caso se deberá consultar con el médico de referencia para iniciar un tratamiento y en los casos más severos, es posible un período de hospitalización para realizar tratamiento endovenoso e hidratación adecuada.
Embarazo molar, ¿qué es?
El embarazo molar, también conocido como enfermedad trofoblástica gestacional es una entidad rara, que se desarrolla a partir de un óvulo fecundado pero que no crece debidamente por un error genético, dando lugar a una masa de tejido anormal.
¿Cuáles son los síntomas?
El síntoma más frecuente es el sangrado vaginal durante el primer trimestre y puede sospecharse a raíz de la realización de la ecografía. Ante la sospecha se realiza una determinación de la hormona del embarazo (gonadotropina coriónica humana), ya que en estos embarazos está muy elevada en relación con las semanas de embarazo.
¿Qué tratamiento precisa?
El tratamiento del embarazo molar es el legrado uterino y posteriormente, requiere un seguimiento de 6 meses a 1 año para asegurarse que la hormona del embarazo disminuye hasta desaparecer, asegurando que no han quedado células anormales en el útero, hecho que ocurre en el 90% de los casos. En un 10% de los casos, persisten niveles de hormona de embarazo en la sangre, transcurrido este tiempo y en algunas ocasiones es posible realizar tratamiento médico para eliminar esas células anormales que persisten.
Tras un embarazo molar se recomienda esperar de 6 meses a 1 año para un nuevo embarazo; el riesgo de un siguiente embarazo molar es del 1%.
Embarazo ectópico, ¿qué es?
Un embarazo ectópico es la implantación de un embrión fuera de la cavidad uterina. Normalmente, el embrión se fecunda en la trompa y viaja por ella hasta implantarse en el útero; en los casos de embarazo ectópico, esta implantación ocurre en la trompa (la localización más frecuente) pero también se puede dar en el ovario, en el abdomen, en la cicatriz de una cesárea previa o en el cuello del útero.
Ésta es una situación de riesgo puesto que puede desgarrarse la trompa o el tejido en el que se ha implantado y provocar una hemorragia que ponga en riesgo a la mujer.
Los síntomas más frecuentes suelen ser sangrado asociado a dolor abdominal, aunque estos son síntomas inespecíficos durante las primeras etapas del embarazo así que ante la aparición de estos síntomas, se debe consultar al médico de referencia.